23 de febrero de 2008

Prueba conseguida...




Los seis cachorros de mastín ya están con sus respectivos dueños. Jandro –cuñado, amigo, guarda forestal y salvador de perrinos– está un poco de bajón porque ya les había cogido cariño. Al menos dos de los minicánidos (que serán maxicánidos algún día), se quedan «cerca». Uno lo cogió mi Tio Luis y mi Tia Kathy y otro Mariola...

19 de febrero de 2008

Cachorro asturiano, dueño busca




Jandro, cuñado y sin embargo amigo, trabaja como guarda forestal en los Montes de Somiedo. El día 19 se encontró seis cachorros abandonados y estamos buscando dueños. Resulta que no sabemos muy bien de que raza son –aunque todo apunta a que sean algo así como mastines– y según Jandro: «Todavía no miagan», cosa que nos alegró bastante porque si no ibamos a tener que llamar a Iker Jímenez y nos daba un poco de pereza.... Si conocéis a alguien que quiera tener perro y/o lo necesite, poneros en contacto con Sairutsa. Todos nosotros, y sobretodo estos seis cachorrinos, sus lo agradecerán...

8 de febrero de 2008

Doble no hay más que uno...

...y al mío lo que encontré en Antroxu

6 de febrero de 2008

Primer Día: Bon Jour, París!

Avión, espera, avión, París «la nuit», hotel, un kebap, «¡qué frío!», a dormir, Torre Eiffel, México, unos guantes perdidos, seis torreiffeles piquiñinas, unas risas, «¡qué frío!», un intento de timo, andar, Gerard es Gerardo cuando vuelve a Ponferrada, el barrio latino, Notre Dame, dos cañas, «¿¿¿¿cuánto????», bon soir, «¡qué frío!», «hoy cenamos en Pizza Hut», achiss

29 de enero de 2008

Que ahora sí....

...que nos vamos a París. Venimos el lunes. Cuidense en nuestra ausencia.

26 de enero de 2008

Declaración de Intenciones

No estoy preparada para que el PP gane las elecciones

6 de enero de 2008

¿Los reyes mágicos?

Cuando tenía 17 años pedí, por carta, a los Reyes Magos unos patines en línea y ellos, por boca de mi ma, me aseguraron que una preuniversitaria nun andaba pol mundo en patines. Esta vez, con 27 años, solicité vía mail un videojuegu y trajeronme un libru. ¡Vaya zorros!

26 de diciembre de 2007

Felicidad, ¡qué bonito nombre tiene!

No os pongáis románticos que el título que encabeza esta entrada es de una canción de «La Cabra Mecánica». Queridos compañeros, amigos, familiares y demás especímenes de nuestras vidas: Queremos y creemos vuestra felicidad, disfrutadla los próximos doce meses y ¡más allá!.


21 de diciembre de 2007

¡Atención frase!




«Yo los escrúpulos los pierdo por dinero, no por exclusivas»
Un jefe

19 de diciembre de 2007

(Egoblog): Amistades terrenales (I)


Se llamaba Flugencio Nebot, y vivía en Rioseco, junto al pantano. Le echo de menos.

5 de diciembre de 2007

Cuatro miradas para Encarnita (revisión)

(Una) Encarnita tenía el pelo lacio y rubio, casi blanco. Algunos de los mineros que paraban en el bar de su padre la llamaban «La Rusa», otros, como Juan Piñeiro, llegado de Cangas do Morrazo el pasado mes de febrero, apenas le decían un «hola» entre suspiros de amor. Encarnita era alta, y tan guapa, que parecía una actriz de cine, de esas que el joven Piñeiro y los demás soñaban cada domingo antes de volver a la pensión. Nunca tuvo novio, ni se le conoció pretendiente alguno. Aunque en el pueblo se hablaba de que cada noche, como en una letanía de suspiros, un hombre moreno y efímero se acercaba a su balcón para recitarle un verso. Solo uno. Encarnita tuvo que esperar a la primavera, y a una tarde de romería en el pueblo, para contemplar los ojos negros que desde tiempo llevaban rogándola. Ésa misma noche, el gallego Juan le pidió «un culete», dejando de lado la afición al vino blanco que le caracterizaba desde que había dejado el mar.

(Dos) Cosme era el padre de Encarnita. Ella había heredado de él la prestancia, y ese donaire escrupuloso que tienen los taberneros. Nunca había tenido problemas, en lo que se refiere a su hija, con los hombres, todos ellos mineros, que se acercaban por el bar después de dejar el tajo. Pero aquella tarde que vió al gallego meloso, capataz «sabe dios por qué», mirar con deseo a su Encarna y pedirle un culete de sidra, sintió que sus piernas muertas –en un accidente de mina años atrás– volvían a la vida para darle su merecido al rufián. Cosme se acercó, como pudo, a la barra, exhaló un «mecagonros» y dejó pasar la vida.

(Tres) Julián conocía a Encarnita desde los tiempos del catecismo. Nunca se había atrevido a mirarla a la cara, ni siquiera, a decirle lo mismo que, botella en mano, aventuraba cada noche después de tres copas junto al balcón de su amada. La tarde de primavera en que, decidido, cogió la sartén por el mango y acudió al chigre dispuesto a cantarle al amor, se encontró con un gallego alto, desgarbado y capataz que levantaba la mano con aire complaciente y pedía un culete.

(Cuatro) Juan Piñeiro, nacido en Cangas do Morrazo, huérfano de un padre «que se lo llevó la mar», decidió marchar de su pueblo la misma tarde que su madre le dijo que tenía que embarcarse rumbo al Gran Sol. Cogió el atillo que le habían preparado, encaró el puerto y tomó el rumbo contrario, tierra adentro. Primero andando, después en tren, más tarde en un coche de caballos. Recorrió ¡quién sabe cuantas leguas! y finalmente paró. Ofreció su título de maestría a quién lo quisiera coger y cuando se dió cuenta estaba bajo el suelo, el mismo que sus ancestros apenas habían pisado. Desde hacía meses, trabajaba de jefe de una cuadrilla y vivía atento a las miradas de una chigrera rubia que le atendía más bien poco y le servía el vino blanco algunos días con gloria, los más con pena. Una tarde de primavera, harto ya de estar harto, dejó de lado su pinta y alzó la mano. «Un culete», sentenció. Y con el vaso que le tendía una mano llegó la hermosura, y una sonrisa, y un te quiero tras la tapia del cementerio y un «Señor Cosme, quiero casarme con ella», y otro «mecagonros», y después dos gemelos, de nombre Cosme y Jacinto, y más tarde el mar. Y siempre el Gran Sol, tras la melena lacia y rubia de una mujer que muchos llamaban «La Rusa».

28 de noviembre de 2007

El tigre, beato y mártir


Llaneza Zapico que estás en los cielos
santificado sea tu SOMA
venga a nosotros tu lucha
hágase tu voluntad
así en Montsacro como en Silvota
no nos dejes caer en la tentación patronal
y libramos de Tini
Amen

27 de noviembre de 2007

Los meses con «erre»


¿Qué puede hacer un gallego en Sotrondio?. No es un chiste, es una pregunta retórica con una respuesta clara: Ofrecer a la clientela de su bar el mejor marisco a este lado de Tudela Veguín. El gallego en cuestión conoció, en la boda de un amigo, a una sotrondina de pro que, melena al viento, lo conquistó y lo trajo de la Ría de Arousa a las estribaciones del Río Nalón. Hace meses que se embarcaron en la difícil empresa de sacar adelante un chigre, la Taberna de Xurxo, y a base de navajas, mejillones, nécoras y demás especímenes del mundo marisquil lo están consiguiendo y de qué manera. Precios asequibles, buena sidra (y bien escanciada) y unos cuantos meses con «erre» por delante para degustarlo todo. ¿Qué más queréis?

PD: La taberna de Xurxo se ubica en Sotrondio, junto al Ayuntamiento, al lau de allá de las vías del tren. Acepto invitaciones en agradecimiento a este consejo gastronómico.

17 de noviembre de 2007

M-A-D-R-I-D

Comprendí que estaba en Madrid el día
que no cupe en un vagón de metro.
La noche que me crucé por la calle
con un grupo de exaltados
que asaltaron La Cibeles.
La tarde de febrero
Que en la cola del cine
Me quedé sin entradas
Por exceso de celo.
Madrid no es,
Madrid son muchas cosas:
calles, gente, ruido,
gritos, cines y teatros,
sirenas de ambulancia,
chistes macabros,
madrugadas sofocantes,
bares y cerveza.
El clima más extremista,
un extraño concepto de las distancias
y seis maneras diferentes de pedir un bocadillo.

PD: ¡La de veces que entonamos «Chalaneru» en la Plaza del Dos de Mayo!.
Si, sí, sí, nos vamos a Madrid.