1 de mayo de 2014

¿A qué hora sale? (Un añu después)

Fae un añu nun tenía ni idea de lo que era un VTR o una escaleta. Nun sabía que podía hablar tan fino delante de un micrófono ni que 30 segundos puen ser a la vez un instante y una eternidad. Fae un añu nun me importaba, en exceso, que la cobertura de los datos móviles fuera débil; pensaba que Premier yera la liga inglesa y creía que ya lo había visto todo en esta profesión. Pero no. Fae un añu comencé a aprender que me faltaba conocer a unos cuantos compañeros fuinucos y a unos muchos maravillosos.
El Primero de Mayo de 2013 cumplió con su esencia y me dio trabajo, mucho. A veces frustrante y a veces gracioso, bonito, emocionante, sobretodo caleyeru (me sigue dando). Fue un añu duru y excitante. Necesité y tuve palmadas de aliento. Necesité y tuve silencios cómplices con mi indignación. Necesité y tuve regañinas con cariño. Y a lo mejor no necesité pero desde luego tuve alguna bronca de las de órdago. No sé si necesitaba amigos pero en estos 12 meses han salido proyectos de amistad que parece que estuvieran esperando a la puerta para entrar. Lo que seguro, seguro que tuve, en este año, fueron compañeros cámaras fantásticos a mi lado, muchas horas, demasiadas. Algunos se fueron porque quisieron y otros no (Jorge, un beso). Y también, por supuestísimo, en este primer año televisivo, tuve a todos los demás, todos esos que estáis en mi pensamiento mientras escribo estas líneas. Vosotros ya sabéis quiénes sois: Muchas gracias, muchos años más.


PD: Fae un añu tampoco sabía que los asturianos de más de 70 años son capaces de preguntar "¿A qué hora sale?" y "¿Pa qué periódicu ye?" más de 20 veces en dos minutos a gente que porta una cámara de televisión de 9 kilos. Y que esos mismos asturianos son incapaces de decir "TPA": "¿Y esto qué ye pa la PPA?".

27 de abril de 2014

La casa de Eulalia



Eulalia tiene la casa con mejores vistas de todo Langreo. Y lo sabe. Presume de ello con una sonrisa cuando alguien se lo dice. Se lo dicen siempre. “Lali, fia, tienes les mejores vistes de todo Langreo”. Sonríe y asiente. Pone una mano en la oreja. “Y por el verano, si estás en silencio, escuchas la megafonía de Salvamento de Gijón. Es como si estuvieras en la playa”, dice Eulalia mientras se seca las manos con el mandil. En casa ha habido matanza y toca recoger. Tarda poco en ofrecer picadillo casero.
-¿Pero cómo la playa, Lali, si tas a 30 kilómetros?
-Que sí, que sí, la playa de San Lorenzo, óyese el anunciu de les marees y les banderes. Óyese todo. Cuando los temporales de diciembre, parecía que nos caía una ola encima.
-¡Qué exagerá fuiste toa la vida, Lali!
Exageración o no lo cierto es que desde casa de Eulalia, si el viento tira ligero del Nordeste y hace esa luz de tarde de verano se escucha perfectamente la megafonía de la playa de San Lorenzo. Se escucha nítida y el viento huele a calor, aunque ya sea finales de agosto y se necesite una chaqueta para los hombros.
Respirar, mirar un horizonte y sentirse bien. Es algo que debería hacerse más a menudo. Respirar y sentirse bien, y escuchar los murmullos que nos rodean. Lali siente la megafonía de la playa pero su hermana Antonia solo distingue el sonido del panadero antes de que llegue a la tercera curva de abajo. “Eso son lo menos cinco kilómetros”, se apresura a confirmar con mirada orgullosa. Antonia recoge y friega los aperos de matanza con destreza. Tarda poco en ofrecer un filete con patatas. Y tu estás allí y te apetece quedarte para toda la vida.

13 de abril de 2014

Recuerdos y no recuerdos (75 años y 50 días después)

Aquel hombre obligó al niño Fernando a mirar a su izquierda de un manotazo suave en la mejilla. El miró y junto al muro -según entras por la puerta del cementerio- vio amontonados varios cuerpos. No recuerda haber visto ninguna cara. No recuerda el número de hombres que allí yacían. No recuerda lo que durante mucho tiempo si recordó: el silencio solo roto por el taconeo de aquel hombre y su voz aguardentosa. Lo que no ha podido olvidar en 75 años y 50 días es la imagen de unas botas negras que se adivinaban bajo la montonera de muertos y que él conocía muy bien porque muchos domingos había sido el encargado de dejárselas impolutas a su tío, el hermano pequeño de su madre. Nunca se atrevió a decírselo a ella.

8 de abril de 2014

Cuando nos volvimos "pastelosos"

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“Seguro que crees que estamos locos”, me dijo Adrián justo antes de empezar a relatarme la idea que él y Graciela querían poner en marcha en Langreo. Escuché atentamente y la verdad, a mi no me sonó a locura. Todo lo contrario, me pareció valiente, muy valiente, porque la historia que Adrián me iba hilvanando entre sonrisas esperanzadoras era una historia de esas que nacen gracias a que el que la protagoniza hace caso solamente a las ganas que tiene de poner en marcha cosas bonitas sin escuchar a los pájaros de mal agüero que solo saben decirte que todo es negro o todo es blanco o todo es de una gama muy amplia de tristes grises donde no cabe la alegría. Así que su bendita locura y hasta el nombre que le pusieron “En tonos pastel” suena a lo que realmente es: Una bocanada de aire limpio y fresco. Como si siempre fuera primavera aunque en la calle esté nevando y el mundo es verdad que muchas veces es blanco y negro o, como mucho, de una gama de tristes grises.
De esto, del origen de “En tonos pastel” hace ya dos años. Dos años cargados de ideas que Adrián y Graciela han sabido trasladar como nadie a sus fantásticos escaparates (siempre marcando tendencia decorativa) y que ya son una parada obligada para los paseantes de Langreo y Mieres (sí, porque en este periplo de dos años hubo tiempo para “parir” otro “niño pastel” mierense). Hay algo que siempre consiguen los escaparates de “En tonos pastel” y es sacar una sonrisa al que los observa y los disfruta. (Y al hablar de los escaparates de En Tonos Pastel no podemos olvidar al ingenio del genio Emilio Paniceres).
 La cabeza siempre activa de estos Adrián y Graciela –insultantemente jóvenes- también ha logrado entrar hasta el fondo de otras cabezas, las de sus clientas (en femenino porque son las que más) enseñándonos la amplia paleta de colores (no siempre pastel) que se pueden encontrar en un jersey, en un abrigo o en unos zapatos. Y en todo, siempre, las redes sociales. Internet. Instagram, Facebook, Twitter…herramientas que consiguen que los fantásticos escaparates de los que antes hablábamos no solo se puedan disfrutar cuando una pasea por la calle Alférez Argüelles de La Felguera o calle La Vega de Mieres. En un solo click las novedades pastel, la moda pastel, las ideas, las esperanzas, los colores, y muchas más ideas y esperanzas y colores se pueden ver, se pueden comprar, en cualquier sitio del mundo (tienda on-line –el tercer “hijo”- mediante).
Dos años ya y no, no parece que fuera ayer. En realidad parece que llevan ahí toda la vida mimando nuestros gustos, trayéndonos a las cuencas mineras una moda que antes ni siquiera podíamos soñar con encontrar por aquí y siendo esa clase de tiendas donde vas a comprar una cosa y posiblemente salgas con dos o vas a comprar un regalo y el envoltorio, ¡ay el envoltorio!, es que te da pena hasta abrirlo. Sí, tal parece que llevan ahí toda la vida pero en realidad es que llevábamos toda la vida esperándolos.



¿No es para comérselos como si fueran pasteles?.

30 de marzo de 2014

Realidades

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No es que la realidad me haya estropeado un titular. Es que la realidad me ha estropeado un artículo de 658 palabras que me había quedado redondo. Ya sé, ya sé. Está mal que lo diga yo. Suena pedante. Pero era verdad. Era. Hasta que dejó de serlo. Y mira que me alegro de que al final el artículo no se publicara porque la realidad cambiara. Me alegro porque trataba un tema espinoso que toca de cerca de gente a la que admiro. Gente de esta cuenca nuestra con una capacidad de trabajo infinita. Gente que trabajan de sol a sol. Personas que llevan un mes rabiando intentando comprender  cómo es posible que la cerrazón de un señor casi logre acabar con una cosa bonita. El artículo reunía ingredientes narrativos de todo tipo: suspense, drama, tragedia y si no fuera porque no hace ni puñetera gracia, incluso hasta humor. Hablaba de amenazas, de juegos de poder, de mafiosos de poca monta y de personajillos que se dan golpes en el pecho por unas siglas sin darse cuenta de que ellos y su ambición, su sed de mandar y ser obedecidos han llevado a la ruina muchos proyectos y si me da el punto dramático puede que también a todas estas cuencas mineras. Aquí tenemos muchas cosas buenas. Tenemos un germen de solidaridad y lucha que otros quisieran para ellos. Pero también tenemos lacras con nombres y apellidos y una cualidad que los define a la perfección: Adoran ir de salvapatrias. Os lo digo con la mano en el corazón: Suerte que cada vez mandan menos. Para artículo la historia no dará, pero para novela no lo descarto... Tendré que suavizarlo, si no alguno dirá que soy una exagerada.

18 de marzo de 2014

Cuando la pena naufraga


"Hace años, cuando taba trabayando nel Pozu Llamas hubo un derrumbe y morrió un chaval. Tardamos en encontrar el cuerpo siete días. Pienso en ello y veo a aquel padre día y noche, día y noche, esperando agachau, apoyando la cabeza en les manos, en la enfermería del Pozu, esperando y esperando a que se lu sacáramos de allí. Por eso los mineros entendemos mejor que nadie a los marineros, a esta familia que hoy entierra a un guaje de 28 años". Hoy el alcalde de Mieres me contó, casi me susurró, esta historia cuando me acerqué a él en el funeral en Baíña de Marcos del Agua, el joven asturiano fallecido en Cabu Peñes en el naufragio del Santa Ana. Y a mi, nun sé si fue la tensión acumulada de días y días de espera, que se palpaba en el ambiente, o el orbayu gris que empezaba a arreciar, pero me dio todo una pena terrible.











4 de marzo de 2014

De nuevos usos norteños y otras decisiones



Primavera, verano, otoño y galerna. Deberíamos encabezar una iniciativa popular para cambiar las estaciones del año, renombrarlas y adaptarlas así a los nuevos usos y costumbres meteorológicas del siglo XXI. A lo mejor no hay que llegar tan lejos, quizás valdría con impulsar la inclusión en nuestros currículums norteños -junto al inglés nivel medio (que tire la piedra el que se haya puesto nivel "bajo" alguna vez) y el conocimiento nivel usuario de informática- poner, decía, en la historia curricular el manejo de las nuevas aplicaciones físicas que vamos añadiendo a nuestro cuerpo, a saber: ser anfibios.
No nos rasgaremos las vestiduras. Yo supongo, porque miró alrededor y lo veo todo verde desde siempre, que aquí ha llovido, y mucho, en otros siglos. Recuerdo, de hecho, que nevaba bastante más que ahora pero... ¿llovía tanto?. Puede ser que sí, y dicho esto, ¿apostamos algo a que ahora entramos de sequía hasta abril?.
De momento de la subida de las temperaturas parece que se va a encargar la plantilla de Hunosa, en huelga durante ocho días de marzo para exigir a la presidencia de la hullera pública un plan de empresa digno. Hay días en los que me pongo a pensar sobre estas cuencas nuestras (si, si, si...nadie me manda) y lejos de sacar conclusiones pillo unos ardores de estómago de padre y muy señor mío. Y todo porque si del ruque de cabeza se saca una idea clara, sólo una, es que la clase mandataria (política o empresarial) toma a veces (casi siempre) las decisiones basándose en criterios que poco tienen que ver con el interés público, o al menos de muchos, o al menos de la mayoría. Pero bueno, esto es algo que pasa aquí y en la China Popular, o, me la lo mismo: Ucrania.

17 de febrero de 2014

Lo que nos queda por contar (100 número del periódico La Cuenca del Nalón)



Que se acaba la obra del Soterramiento de las vías de Feve en Langreo, que nuestros cielos son los menos contaminados de España, que los chavales de Felguera Melt vuelven a trabajar en la factoría al pie del Río Nalón, que los subcontratados de Hunosa entran al tajo en el Pozo Sotón, en María Luisa, en Carrio…; que las minas dan mucha y buena labor, que el Alto Nalón se llena de flores y turistas en primavera; que todos los vecinos tienen un plato de comida que llevarse a la boca; que todos los niños pueden merendar. Que un juez del Supremo decide que la dación de pago es justa y necesaria, que en nuestro valle se acabaron los desahucios; que el Centro de Nanotecnología de San Martín del Rey Aurelio se convierte en un referente mundial; que Alfonso Zapico dibuja, por fin, el fin de la crisis. Que la próxima semana se abre la carretera de los túneles, que a los vecinos de Caso les van a hacer caso y tendrán conexión, en condiciones, hacia Infiesto. Que la embotelladora de agua de Sobrescobio comienza a exportar un poco de nuestros ríos al mundo entero. Que en Laviana no dejan de nacer niños y más niñas y tienen que ampliar los colegios. Que nadie supera los límites de velocidad. Que todos los pueblos de la comarca tienen luz y agua y ya no hay argayos que amenacen sus despertares. Que tenemos que clausurar las perreras de la zona porque nadie abandona mascotas. Que el Langreo Femenino sube de categoría. Que ya no somos los primeros en la cola del paro. Que una joven doctora del Nalón hace avances asombrosos en la lucha contra el cáncer. Que seguimos orgullosos de decir que somos de aquí.  ¿Os imagináis que en los próximos 100 números de La Cuenca del Nalón os podamos contar todo esto (y mucho más)?.

2 de diciembre de 2013

Tu país a juicio

Sótano acabado, espacio abierto, cuarto de lavandería. Son conceptos que los españoles de bien nunca nos habíamos planteado. Han tenido que venir unos canadienses a explicárnoslos. Si a estas alturas del escrito no sabes a lo que me refiero y/o ni siquiera te importa, puedes dejarlo. Si se ha elevado a tu rostro una tímida sonrisa debes continuar porque sabes de lo que hablo y estás tan enganchado como yo a los espacios abiertos y los sótanos acabados. La cosa funciona así. (Y lo explico por si aún resiste alguien de los que no tienen ni idea de lo que hablo): Familia que reside en su hogar y por el motivo que sea (casi siempre falta de espacio) se ven obligados a hacer una reforma. El programa televisivo realiza la obra y a la vez le busca otra casa a la familia para que finalmente elijan si quieren quedarse a residir en su antigua casa o marchar a un emplazamiento nuevo en el que seguir cohabitando. El ejemplo más perfecto de esta tipología de programa se llama “Tu casa a juicio”. ¡Qué guapo todo!. Llamas a dos tíos, una te pone la casa patas arriba y te la adecenta y el otro te busca un nuevo hogar para que decidas. 
Lo fantástico sería poder trasladar esto a todo el país. “Tu país a juicio”.
Que por un lado viene un diseñador y le da un repasín a esta nación otrora llamada España en la que todos –o casi- cohabitamos como conciudadanos con derechos, deberes y ganas de farra. Y por el otro va un agente inmobiliario a buscarnos una alternativa por si lo que realmente queremos es cambiar de aires. Como se lo tenemos que poner fácil vamos a pensar en un requisito que debe cumplir cada uno de ellos para ganarnos para su causa (porque seamos sinceros, a estas alturas de la vida tampoco nos vamos a poner exquisitos con la lista de necesidades llevando tragado todo lo que llevamos). Total que:
-Imprescindible para quedarse en este país: Eliminar las cucarachas (que las hay).
-Imprescindible para marcharse: Que esté en el mismo barrio, que ya tamos hechos al clima.
Yo, de verdad os lo digo, no veo que la solución sea tan complicada.

3 de noviembre de 2013

Susto o susto



Susto o susto

No me asusta (ni me disgusta) que la gente celebre Halloween. No me asustan las calabazas ni los disfraces, ni que repitan, por enésima vez, "Pesadilla en Elm Street". Bueno, de hecho la película no me asusta de ninguna manera porque no la veo. Es que, aunque los sustos me asustan lo justito nunca me gustaron las películas de miedo ni las bromas que dan miedo. No por el miedo en sí, sino porque veo tonto pasarlo mal gratuitamente. 
En el apartado vital de "miedos" se puede decir que tengo "callo" para aguantar lo que me echen. Desde que éramos pequeños en mi familia se practicó lo que un psicólogo denominaría "Terapia de Choque" y que nosotros, mucho más del pueblo llano y mayormente sin estudios de psicología, definimos como "Si nun quies taza, taza y media". 
Que a ti te daba miedo el río porque no sabías nadar, pues ya se encargaban un par de primos de tirarte al agua de cabeza para que tu misma, con tus brazos y sin dramas -porque cuando en una casa hay muchos niños sólo es aceptable el drama si hay abundante sangre-, salieras del mencionado río por tu propio pie y te hicieras con ello una mujer de provecho. Que el río no, pero la oscuridad te ponía frenética porque veías en ella a todo un arsenal de monstruos y sombras acechándote para matarte, pues te quitaban la tontería a fuerza de que te encargaras tú, y solo tú, de ir a hacer todos los recados en los alrededores de la solitaria casa de tu abuela en plena noche y sin linterna que la cosa corría prisa y, claro, la linterna nunca está donde debe estar cuando se la necesita.
Superados los miedos al agua y a la noche, con la adolescencia llegó el interés por lo sobrenatural y el miedo a los espíritus y a las posesiones diabólicas como si ya no fuera bastante demonio la adolescencia en sí misma. Para esta época de la vida yo tuve un primo, mayor (aún lo sigo teniendo), que vivió unos años de tendencia tétrica y esotérica bastante importante. No es que nos creara callo al resto que veníamos detrás con sus esoterismos, es que nos convirtió en callos sin sensibilidad ninguna. Tan pronto le daba por invocar con la houija al fantasma de nuestro bisabuelo como nos decía que si contábamos las escaleras mientras las subíamos hacia la cama se nos aparecía la muerte y o bien nos mataba o bien nos decía como íbamos a morir, que para el caso, ojiplática te quedabas toda la noche porque claro, te lo ponen en bandeja y no te queda otra que contar escalones de la que subes. Que no lo haces queriendo pero tienes un subconsciente muy tétrico. Será genético. 
En total, con estos antecedentes: no me asusta Halloween ni sus consecuencias. 
Eso sí, denuncio públicamente que le tengo pavor a la charcutera cuando me dice, ¡un 31 de octubre!: "¡oyes, por si no te veo, felices fiestas!". Brrrrr.... (Respigu).

29 de octubre de 2013

...y después


Hace 15 meses, como lo es hoy, la montaña leonesa era mina y los mineros poco más que bandoleros con privilegios a sueldo de una banda terrorista. No lo digo yo. Lo decían las portadas de los periódicos durante las huelgas mineras del verano de 2012. Esas mismas portadas que hoy, y seguro que lo harán todavía mañana, destacan con estridencias el dolor de la familia minera y muestran los llantos de paisanonos grandes como robles que no pueden contener las lágrimas porque, la verdad, es muy difícil contenerlas cuando lo que lloras son compañeros, amigos. ¡Ay pobres, los mineros, es tan duro el trabajo!, dicen las portadas de los periódicos. Los periodistas -de caleya, de asfalto, de alfombra roja, de pasillo y de despacho- aún aguantaremos un par de días más a la puerta del Pozu Emilio del Valle (aunque el tema pasará a páginas interiores). Después nos marcháremos. Y un poco después los 200 (menos 6) trabajadores del Grupo Tablizo volverán a bajar a la fatídica séptima planta a arrancar carbón. Y no descartéis que después, dentro de otros 15 meses, los mineros de la montaña leonesa tengan que volver a salir a cortar carreteras, a llevar sus protestas hasta Madrid y a ser considerados, de nuevo, bandoleros con privilegios, sanguinarios y violentos. Porque las portadas de los periódicos olvidarán el dolor minero casi tan rápido como los mineros tendrán que apretar los dientes y olvidar el miedo que da volver a bajar a la planta séptima.

28 de septiembre de 2013

Las cosas buenas del otoño


Hay cosas buenas que llegan en otoño porque parece que el otoño se cansa de ser siempre la estación agria del calendario anual. Esa estación sibilina que llega siempre, ineludiblemente, cuando toca volver al colegio, al trabajo, a la rutina, a los atardeceres sin hamacas, a los días sin mucha luz. Las cosas buenas y otoñales compensan todo lo anterior (y mucho más).
Hace ocho años en un otoño sin meteorología (al menos yo no tengo recuerdo el tiempo que hacía) llegó a mi casa un encargo paternal: “Te va a llamar mi amigo Fidel que va a montar un periódico, y es para que colaboraes”. “Uf, ya está mi padre con sus chollos/marrones”, pensé. Después de esa primera impresión que nadaba entre la vagancia y el desconcierto, llegó Fidel y tras él muchas páginas escritas sobre lo que pasa en las calles, en los ayuntamientos, en las caleyas, en los colegios, en los teatros o en los despachos de los cinco concejos que forman la Cuenca del Nalón. Tengo un trabajo que me hace recorrer, a diario, esos cinco municipios. Tengo un trabajo que me enseña cada día a las gentes, los paisajes, los proyectos, los llantos, las denuncias, las fiestas y los rincones de esta tierra nuestra que desprende muchos colores pero que sobretodo es negra y es verde. Tengo un gran trabajo. ¡Gracias por estos ocho años de La Cuenca del Nalón!

23 de septiembre de 2013

Whatsapp desbocados y otros septiembres



Grupo de familia, grupo de familia más cercana; grupo de amigos, grupo de amigos para hablar de los no tan amigos, grupo de compañeros de trabajo, grupo reducido de compañeros de trabajo para rajar de los jefes y así un largo etcétera.
Señoras y señores: El tema “Grupos de Whatsapp” se nos ha ido de las manos definitivamente. Cuando encaras la recta final de septiembre y te encuentras formando parte de una conversación titulada “Fiesta de Nochevieja 2012” o “Amigo invisible Navidad 2012 ” es que algo, raro, está pasando. Y cuando abres el grupo y encima ves que tienes 123 mensajes sin leer aún se pone la cosa peor. Tú pasas, y dices que no vas a leer esos 123 mensajes porque te da una pereza que te mueres. Pero resulta que en esa línea de mensajes que tu no lees -por pereza- tu mejor amiga dice que se va a separar y tu hermano que va a ser padre. En estos momentos de la vida, las cosas importantes se dicen por Whatsapp porque es gratis y no anda el asunto económico como para andar gastando en establecimiento de llamada y en minutos y minutos de explicaciones telefónicas mientras las empresas del ramo hacen su agosto (¡Y ya no es agosto!).
¡Ay el verano! ¿Recordáis cuando el verano parecía un mundo? Llegaba septiembre, la gente volvía a su rutina de urbes enormes y los que nos quedábamos echábamos la vista atrás y pensábamos que julio era en realidad de otro siglo. ¡Habían pasado tantas cosas!. Decíamos hace unos meses que el verano es relativo, que venía cuando menos lo esperabas. Todo lo contrario que el otoño porque un día te levantas y hace más frío de lo normal y ya tomar el sol o ir a la playa en un día de asueto es una opción, no una obligación; y encima tu madre ha aprendido a cambiar el nombre a los grupos de Whatsapp y al grupo “Familia verano” le ha puesto el título de “Vuelta al Cole”.

30 de julio de 2013

Publicidad "sublipapal"


Suena el teléfono. Es mi amiga Cleta (que le debe su nombre a una hermana mayor amante de los libros de Teo y algo cabrona, a mi humilde entender). Cleta no dice ni hola, ella es así:
-"El Papa es muy listo, tia" -me deja la frase en el aire.
-¿Belarmino?, ¡No me digas que tu padre sacó la carrera antes que tú, tía, que te mato!".
-¿Pero qué dices de Belarmino ni de Belarmina, faltosa? El Papa de Roma que es listísimo. ¿Viste lo que dice ahora de los homosexuales? Que si ellos buscan a dios que él no es nadie para juzgarlos. ¡Tócateloscojones!. ¡Ahora!. Cada vez tengo más claro que esto es una conspiración...
-¿Judeo-masónica-comunista-internacional?
-No, una conspiración de la Coca-Cola. Mira, está más claro que el agua. Al Papa Francisco no lo pusieron los cardenales de Roma. Lo puso la Coca Cola. Es más, creo que en cualquier momento va a empezar a dar homilías papales diciendo que el catolicismo es "para los altos, para los bajos, para los negros, para los blancos, para los gayers" y un largo etcétera de "paras" y se quedará más ancho que largo.
-¡Estás como una cabra!.
-No, como una cabra no. ¿Te acuerdas de aquel novio argentino que me eché cuando curré en Port Aventura?
-¡Para no acordarse! ¡Te teñiste el pelo de verde porque te dijo que eras su musa "llegada del norte y nacida entre árboles!" (risas)
-¡Qué dañina eres!
-¿Fue así o no fue así?
-Sí, sí...tal cual. Pero lo decía tan de aquella manera que la verdad, chica, en su momento me pareció como lo más normal del mundo. Pero, déjate de rollos, que me lías. Que te digo yo que el Papa este medio argentino medio italiano lo puso la Coca Cola y nos vende la moto de Jesucristo siete veces. ¡Que es muy listo y argentino, tía!
-Bueno, ¿y a tí qué más te dará?
-¡Bah, yo qué sé!...(silencio sepulcral). No si mirándolo así, dar me da exactamente lo mismo, la verdad. En fin...
-Venga anda, que estoy trabajando. Tienes más palique...
-¿Oye?
-¿Quéééé?
-Qué Belarmino aprobó todas en julio, guapa. ¡Toy hundida!

2 de julio de 2013

Apúrala

    De la que te pones a bajar la Faya los Llobos hay dos curvas (bueno, ya sabéis, quien dice dos dice siete millones). El caso es que hay dos curvas en concreto que tienen sendas pintadas fantásticas. A saber: "Apúrala Marcelino" y "Rosana ye temible". No sé quiénes son Marcelino y Rosana pero desde que el otro día leí las dos frases quiero conocerlos. Estoy convencida de que me iban a caer genial los dos, incluso Rosana que por mucho que digan seguro que su carácter no es para tanto.
Con las pintadas que llevan nombre propio soy de involucrarme muy rápidamente. Como García Márquez (ala, ya me vine arriba). Cuenta el escritor colombiano en uno de sus artículos periodísticos la desazón que le entró después de ver, día sí y día también, una declaración de amor pintada en una pared muy cerca de su casa. El artículo es de abril de 1982, se publicó en El País y empieza: "En un largo muro blanco, frente a mi casa de México, amaneció el viernes pasado un letrero enorme: Peggy, dame un beso. Está pintado con un soplete de tinta indeleble, de esos que se usan para la guerra política de las paredes, y se le nota el pulso tenso e intenso de los letreros clandestinos escritos con el alma en un hilo en el sigilo de la madrugada, mientras los cómplices vigilan las esquinas para dar el aviso oportuno". El escrito de García Márquez continuaba disertando sobre la actualidad de aquellos tempranos ochenta y también sobre sexo que, por poco tratado en las cuatro décadas precedentes, era un tema que llamaba la atención a los españoles ochenteros.
En Turón hace años que hay una pintada: "Cualquier díi t´atarazo". Esta declaración de intenciones, que al primer golpe de vista parece escrita en italiano, me tiene hablando sola desde que la vi. Apetece poner una respuesta debajo: "¿Topástelu?".
El artículo de García Márquez acababa suplicándole a Peggy que le diera un beso a su amor anónimo. Yo, por eso de que ya estoy envalentonada, voy a emular al Premio Nobel para decir: "Venga, Marcelino, tío, apurala".

30 de mayo de 2013

Manual de lluvia para subpajarianos.


Viendo que con esta ya van tres las columnas consecutivas que dedicaré al tiempo -como estado meteorológico no como sucesión de segundos-, creo que debería plantearme seriamente la posibilidad de cambiar mi apellido (Castaño) por Maldonado, Montesdeoca o Picazo. Pero antes de iniciar la siempre engorrosa tramitación burocrática, y viendo cómo se está poniendo el panorama en todo el reino español, creo que voy a dedicar mis esfuerzos a enseñar a los mesetarios y/o castellanos, también conocidos como “subpajarianos”, las técnicas, los trucos y los consejos necesarios para soportar lo que parece va a ser el el verano más frío, lluvioso y, en resumen, NO verano de los últimos dos siglos, menos tres años (en concreto).
Nada de tomarnos las cosas a la tremenda y decir que la lluvia va a provocar una caída del número de turistas en Asturias. Pesimismo fuera. Lo que hay que hacer es coger la borrasca por el mango y sacarle réditos. Tú me das agua, yo te doy negocio. ¿Qué los políticos te dicen que diversifiques y llenándose la boca con tonillo interesante te espetan que “aúnes sinergias” con tu entorno?. Pues tú vas y te montas un campamento en cualquier pueblín con título sugerente y que toque cualquier palo de las ciencias sociales o naturales: “El chubasquero. Póntelo, pónselo”, “El uso de paraguas, costumbres, peligros e historia”, “Las katiuskas, cómo evitar que te cueza el pie en 10 horas” o “El anorak en verano. De la opción a la obligación”.
A ver. Son ideas, después ya se pueden ir desarrollando e incluso montar el tema por niveles de formación o entendimiento. Además de a personas físicas, humanas e individuales también se pueden desarrollar iniciativas para familias -“563 maneras de sobrevivir en el mismo techo con hijos y padres en edades complicadas”-, empresas - “Cómo convertir el aire acondicionado en una mesita auxiliar en tan solo tres pasos”-, perros - “El barro, no abuses de él que es peor”, o Ayuntamientos - “Alcantarillas: su desatasque, tú futuro”.
Son conocimientos que los asturianos tenemos muy avanzados. La muchachada actual diría que somos “nivel PRO”. Nuestra naturaleza generosa y arrogante debería llevarnos a compartirlo. Yo ahí lo dejo.

12 de mayo de 2013

La primavera NO es relativa



A estas alturas de Mayo (17:20 horas del día 1) estamos a un cuarto de hora de superar a Mesopotamia en tema diluvio universal. Hace un artículo (y poco más de un mes) que decía yo, inocente de mí, en las páginas de este periódico cuenquil de mis entretelas, que la primavera es algo relativo porque no llega cuando marca el calendario sino cuando le da la gana. ¡Mentira!. La primavera no es relativa, la primavera no existe. La primavera son los padres.
Cuando estudiaba en Madrid a la gente de aquellos lares, subpajarianos en su mayoría, le hacía gracia la preocupación que los astures teníamos siempre por el tiempo. "Vamos a ir de fiesta a tal sitio", nos decían. Y nosotros replicábamos: "¿Y si llueve?". O poníamos cara de interesantes mirando por los ventanales de la facultad de cemento armado donde tuvimos a bien pasar nuestra juventud y preguntábamos: "¿Qué tiempo hará el fin de semana?". Ambas cuestiones eran respondidas con la misma cara de incredulidad y/o hastío por la parte subpajariana: "Anda, ¡qué cosas tienes!. ¡Qué tiempo quieres que haga si es mayo!". "Ay, pues yo que sé, que llueva, o que haga frío o ambas cosas a la vez. Si mayo es de llover, ¿no?". Y con la tontería te pasabas los tres primeros cursos de tu vida universitaria madrileña cargando con una chaqueta por las noches por si refrescaba y el refresco no llegaba nunca.
Juro por lo más solenme y sagrado de la vida en plan abuela dramática que miro atrás y no recuerdo un solo día de aquellos cinco años que me lloviera en la capital del reino. ¡Ojo!. Que yo soy mucho de elegir con qué recuerdos me quedo y cuales relego a lo más profundo de mi memoria.
Lo malo de la memoria selectiva es que a lo que le guardas inquina, y con el paso del tiempo sigue ahí erre que erre carcomiéndote las entrañas (y sigo en Modo Drama ON), eso no se va ni aunque te lo propongas. Y lo bueno es que le guardas rencor a pocas cosas lo que, quieras que no, te hace la vida más divertida porque no vas soltando la bilis por ahí como hacen algunos que parece que se pasan todo el día ñeñeñeñé (onomatopeya que se lee con cara de mala leche, que en asturiano significa "magañar" y que en castellano no sabría decir pero yo creo que se entiende de sobra).
PD: Con el ojo que tengo saldrán publicadas estas líneas y no lloverá en tres meses. ¿Os jugáis algo?

19 de abril de 2013

¡Un año sin La Voz! y sin mucho más...


Llevo varios días pensando en qué poner para conmemorar el primer aniversario del cierre de "La Voz de Asturias"...
Sólo me salen cosas escritas con muy mala hostia. Y esto se debe fundamentalmente al abandono, cuando no humillación, al que desde aquel 19 de abril de 2012 hemos sido sometidos los trabajadores del diario en general y los autónomos en particular (a los "freelance" además de la dignidad y la verdad por parte de los dirigentes del diario y el grupo que los sustenta se nos deben los salarios de los meses de febrero, marzo y abril que trabajamos como los que más). Y sí, se llevó a juicio y se ganó...seguimos esperando.

Pero "La Voz de Asturias" no se merece que sólo la recuerde así. Para mi fue un periódico libre y digno, que siempre estuvo a la vanguardia de los diarios asturianos en cuanto a diseño y maquetación, y que, sobretodo, me dio la oportunidad de tratar a gente maravillosa que hoy considero amigos. No quiero olvidarme de nadie y la lista es muy larga pero me vais a permitir la licencia de que estas palabras con un fuerte abrazo (igual que el que recogió en una foto Eloy Alonso, hace hoy -19/04/2013- un año) vayan para la mi Susana Díaz Machargo que ta dando guerra por la Pérfida Albión y que ye la mejorísima.

12 de abril de 2013

Las sobras


-Perdona una cosa... ¿Por qué metes en bolsas la fruta antes de tirarla al contenedor? -preguntó un tipo vestido con corbata.
-Para que no ensucie el cubo que después huele-respondió la frutera sin mirar para él y mientras reponía el estante con manzanas "golden".
El hombre hizo un gesto extraño, como de aceptación del argumento, y se fue. Ella se dio la vuelta hacia mi, que en esos momentos luchaba internamente para intentar recordar el puñetero número de tecla de los melocotones.
-Es mentira. No las meto en bolsas para que no se ensucie el cubo. Las meto en bolsas porque me he dado cuenta de que cuando cerramos vienen varias personas a revolver en los contenedores donde tiramos la fruta pocha, que ni está pocha ni nada, pero no se puede vender. Y estos hijos de puta -aseguró indicando hacia el hombre que ahora parecía reñir a una cajera- no nos dejan que demos la fruta, prefieren destruirla y quemarla antes de que la coja alguien que la necesite...
La mujer se quedó mirando al hombre de la corbata, me echó una sonrisa muy triste, recogió la caja vacía y se perdió entre las cortinas de la trastienda. Ya no pude recordar la tecla de los melocotones, con bolsa y todo los tiré al contenedor y me fui de allí...


(Sucedió en un supermercado Lupa el 6 de abril de 2013 en Peñafiel, provincia de Valladolid)

1 de abril de 2013

Primavera relativa



A las 13:15 horas del día 1 de abril, con un ligero viento del sureste, entró la Primavera en mi casa. Fue una brisa silenciosa pero lo suficientemente fuerte como para que la puerta de la terraza se cerrara de un portazo. Sonó el timbre cuatro minutos después. Era un mensajero, traía un paquete del que yo había conocido la existencia esa misma mañana. Mientras firmaba el albarán divisé cómo del bolso de la camisa del cartero sobresalía una pequeña margarita. Sonreí: "Es primavera", me dijo señalando la flor, y con las mismas se fue.
No abrí el paquete, pero aproveché mi presencia en el medio del pasillo para transportar el tendal desde el salón a a la terraza. Mientras colocaba el armatoste (aún no se ha inventado un módulo de FP para estos temas domésticos) me fijé en la vecina de enfrente, que atendía sus plantas en el balcón. Me miró, la saludé y sonrió: "Es primavera" sentenció mientras colocaba una nueva maceta en el ventanal.
Primavera y vacaciones porque suenan las notas de una flauta infantil en la lejanía, eso significa que no hay cole ni horarios que marquen los límites de los ensayos, y ensayos, y ensayos, y ensayos. Dejo la terraza en el momento exacto. Evito otro portazo. Decidida enfoco la habitación. Es primavera, pues habrá que cambiar el nórdico. Me envalentono sin sentido. ¿Quién nos dice, después de lo andado, que no nevará en abril? Vale más no pensarlo. Es primavera, ha salido el sol y el cambio de hora ha obrado el milagro: los atardeceres se han retrasado, la vida pide más calle y la calle pide más vida.
Y respiras asomada a la ventana y te reafirmas en la idea de que el tiempo es relativo. Ni la Primavera de 2013 llegó "el miércoles 20 de marzo a las 12h 02m hora oficial peninsular" y además el invierno tal parece que llevaba décadas aquí...