Granada tiene buena pinta hasta con sus cielos teñidos de gris. Nuestra parada granaína tuvo lugar gracias a Dean y Achi que nos acogieron en su casa del Zaidín y nos pasearon por el Albaicín y nos demostraron cómo se puede comer pagando sólo unas cañas. Vimos, en Granada, el atardecer obligado sobre la Alhambra desde el mirador de San Nicolás, una pequeña plaza que se llena de artistas callejeros, turistas americanos y melancólicos en cuanto que el sol comienza a descender. La luz, las casas, la quietud y la Oficina de Turismo de la ciudad que parecía que esa tarde había alquilado un filtro naranja para alegría de la cámara de fotos. Pudimos obviarlo, pero un paseo nos
No lloramos al dejar Granada pero nos dimos cuenta de que con la partida de la ciudad dejábamos atrás un ciclo del viaje, aquel que nos había llevado a los entresijos de la vida, la cultura y la historia musulmana, tan paralela a la nuestra que se confunde en el calendario. Despeñaperros, Tío Pepe, una para
Cerramos el círculo de los dos mil y pico (largos) kilómetros en Madrid y, nuevamente, con la fotografía como protagonista. Acudimos a la sede de La Fábrica para acompañar a Gonzalo Juanes en la presentación de su "Photobolsillo", un libro que aglutina la narración en imágenes a color de la vida de Juanes, en una mirada que al final fue y es la de todos los asturianos.
Y al final de la tarde colorida cogimos rumbo al norte, a casa, al orbayu del que ya no nos podemos echar la culpa.
3 comentarios:
na aki tamos prima, aver si t veo un dia x casa tu abuela jeje como va tu vida? mandate recuerdos todos aki mi pa mi ma y el mi hermanin favila un besu
Muy guapa la narración del viaje, purrusalda. Por cierto, perdona mi incultura pero Guarromán... ¿ye el últimu superhéroe de márvel o un pueblu? Vaya nombre...
PD: híceme un blog... pínchalu algún día. Ye infelicesycontentos.blogspot.com
Todavía sigo verde de la envidia...
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